HISTORIA DEL BRINDIS

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Una de las tradiciones más importantes y esperadas de Noche Vieja es el brindis de Año Nuevo. ¿Pero por qué lo hacemos? ¿De dónde viene este ritual? A continuación te traemos la historia de las partes principales de un brindis.

La palabra “Brindis”

La palabra brindis como tal, viene de la frase alemana “bring dir’s” y significa: “yo te lo ofrezco”. Al parecer, este término viene del siglo XVI, después de que las tropas de Carlos V saquearon Roma victoriosamente. Hay disputas en la versión de los hechos: algunos cuentan que los soldados alzaron sus copas y las levantaron diciendo que se las ofrecían al Emperador; otros, en cambio, dicen que el Emperador no tuvo conocimiento de este hecho e hizo a sus hombres pedir perdón ante el Papa por lo sucedido, por lo que los militares llenaron sus copas de vino, las alzaron y ofrecieron esa victoria a Dios, disculpándose por lo que habían hecho.

Chocar las copas y tomar vino

Cuando brindamos levantamos nuestras copas, las chocamos, y luego tomamos el vino. Hay muchas versiones y creencias sobre esta antigua tradición. Sin embargo, y de acuerdo a muchos historiadores, la versión más creíble y antigua es la del inicio del ritual en las fiestas y banquetes de los antiguos griegos, quienes trataban de llamar la atención de Dionisio, dios griego de la fertilidad y buenas cosechas, levantando copas de cerámica y chocándolas a lo alto, ofreciendo el vino primeramente al dios.

Existen otras interesantes versiones sobre el origen del choque de las copas aunque si fueran ciertas, habrían tenido lugar en épocas después de los griegos. Por ejemplo, en la época medieval se cree que las personas chocaban sus copas para espantar al demonio; algunas tribus germánicas chocaban sus copas en las mesas para ahuyentar a los fantasmas; otros creen que, en épocas antiguas, cuando el envenenamiento era común y se realizaba muchas veces a través del vino, el anfitrión levantaba su copa y tomaba primero para asegurar a los invitados que el vino servido era seguro; también se cree que se chocaban las copas con vino servido hasta el tope para que el vino de éstas se derramara mezclándose en las diferentes copas, entonces, el anfitrión bebía primero y se comprobaba que el vino de todas las copas no estaba envenenado; otra versión cuenta que, ya que estos banquetes tenían muchos invitados, era difícil llamar la atención de los sirvientes, por lo que cuando se les terminaba el vino, se levantaban las copas y las golpeaban para llamarles. Existen muchas historias similares, sin embargo, todas estas versiones parecen más mitos que realidades.

“¡Salud!”

Además de chocar las copas, al brindar nos deseamos salud o tomamos a salud de otros. Esto no es sólo en México, sino en muchos países alrededor del mundo. Al parecer, esta tradición existe ya desde la antigua Grecia en donde se pedía a Dionisio “salud”, siendo que la salud proviene de la buena alimentación y por lo tanto de las buenas cosechas, incluida la de la vid. En la Iliada, Ulises brinda por la salud de Aquiles.

Por otra parte, en el Imperio Romano, esta costumbre era un poco más narcisista. Esto es porque el Senado hizo un decreto, en el cual todos los ciudadanos romanos estaban obligados a tomar el vino a la salud del emperador.

Se cree que la costumbre se extendió en Gran Bretaña cuando la hija del líder Sajón Hengist, Rowena, ofreció vino caliente con especias al rey Vortigem diciendo: “Que tenga salud el rey”. El Rey quedó tan encantado con este brindis que se casó con ella esa misma noche. Después de esto, poco a poco se fue extendiendo el desear salud al tomar vino.

El discurso

Un buen brindis siempre inicia con un discurso o palabras para celebrar la ocasión. Esto proviene de tiempos antiguos en los banquetes, donde los anfitriones decían palabras antes de brindar para honrar a los reyes e invitados importantes. En el siglo XVIII surgió incluso la posición de maestro de brindis que era la persona encargada de hacer los discursos, anunciar el brindis y asegurarse que los invitados hicieran una contribución a las festividades.

El vino espumoso

Dom Perignon, un monje benedictino, descubrió de forma accidental la elaboración del vino espumoso, y, cuenta la leyenda, que cuando probó esta bebida, llamó al resto de los monjes y les dijo: “Vengan rápido, que estoy bebiendo estrellas”. La bebida se extendió a los diferentes lugares de Europa y del mundo. Pero debido a que esta bebida era tan especial, más escasa que el vino regular y normalmente más cara, como la champaña, se popularizó tomándose sólo en ocasiones especiales.

Ahora ya conoces el origen y la historia de cada una de estas tradiciones. Podrás recordarlas cada vez que brindes con familiares y amigos. Nosotros también brindamos a tu salud y te deseamos un excelente inicio de Año!

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